La santificación es una doctrina bíblica formulada por los escritores del Nuevo Testamento, principalmente por el apóstol Pablo. Esta enseñanza fue introducida por el apóstol en el capítulo 6 del libro de Romanos, justo después de explicar la doctrina de la justificación: “Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna”(Romanos 6:22)
A diferencia de la justificación, que es un acto en el que solo obra el Señor, en la santificación participan Dios y el hombre. La santificación es un proceso gradual en la que intervienen Dios y el hombre, por el cual somos purificados del pecado y transformados a semejanza de Cristo.
Es por eso que vemos en las epístolas un constante énfasis en la importancia de vivir en santidad (Hebreos 12:14). El creyente al haber sido “separado” del pecado (la palabra griega para santo es “jagios” y quiere decir apartado) debe exhibir una vida en conformidad a su nueva naturaleza.
Al haber sido declarados justos delante de Dios (Romanos 3) y apartados del pecado, se nos llama “santos” como un acto consumado (Efesios 1:1 y Colosenses 1:2) pero también tenemos el mandato de ser “santos” como una descripción del estilo de vida que debemos exhibir. (1 Pedro 1:15) (1 Tesalonicenses 4:7).
En este milagroso proceso, Dios obra desde el interior del individuo, formándolo y guiándolo pero por sobretodo infundiendo dentro del creyente deseos, impulsos y una nueva capacidad para hacer lo que agrada al Señor (Filipenses 2:12-13) (Hebreos 13:20-21).
Por el otro lado, el hombre en obediencia a los mandatos bíblicos se ocupa y se esfuerza por hacer la voluntad de Dios (Romanos 12:1-2). De esta manera su vida se aleja de las conductas y prácticas pecaminosas y es formado a la imagen de Jesucristo.
Y aunque la santificación dura toda la vida, debemos reconocer que este proceso, es más evidente en unos que en otros. La santidad es el estilo de vida normal y razonable del creyente, porque la nueva naturaleza exige inevitablemente una nueva forma de vida: La Santificación.
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