Componentes del grupo:
Laura Maleno
Ana Jiménez
Inmaculada López
Carmen Naranjo
Carlota Cañavate
Rubén Valverde
viernes, 22 de mayo de 2015
jueves, 21 de mayo de 2015
SOR MARÍA ROMERO MENESES - Rubén Valverde
SOR MARÍA ROMERO MENESES,
A los 28 años realizó sus votos en la Congregación Salesiana de las FMA. En 1931, fue enviada al vecino país centroamericano de Costa Rica donde durante 46 años se dedicó a servir a los necesitados. Entre sus obras más importantes está la creación de la Casa María Auxiliadora, un hogar que alberga a personas que necesitan consuelo y que incluye una clínica para personas pobres sin seguro social, una escuela para niños de la calle. Otra obra es la Casa Maín, dedicada a acoger a mujeres jóvenes que viven en la calle.
La biografía oficial de Sor María Romero fue escrita por Sor Domenica Grassiano, FMA, y su título es "Con María Toda Para Todos Como Don Bosco".
Sin pretender ser escritora, Sor María acostumbraba a apuntar en un bloc de notas que llevaba consigo desde 1924, ciertos sentimientos que cobijaba en su alma, frases y pensamientos de muchos autores religiosos como San Juan de la Cruz , Santa Catalina de Siena, San Agustín, Santa Teresa de Jesús, etc. El libro "Escritos Espirituales" recoge las anotaciones de dicho bloc de notas.
Fue declarada Venerable por el Papa Juan Pablo II el 18 de Diciembre del año 2.000. Su esperada beatificación se produjo en la Pascua de 2.002.
La apertura del proceso Diocesano de Sor María Romero se dio el 18 de noviembre de 1988. Durante los años 1988 y 1992, se llevan a cabo las sesiones declaratorias de los testigos citados por el Tribunal de la causa de Canonización, teniendo como sede del Tribunal la Casa Provincial de las FMA en San José. Los testigos llamados a dar testimonio de la fama de santidad de Sor María Romero fueron 50, y seis testigos de oficio.
El tribunal realizó 90 sesiones. Se efectuaron, además, 40 sesiones de estudio de documentos relativos a la sierva de Dios, presentados por el Vice Postulador para ser incluidos en el proceso. Los restos de Sor María Romero fueron trasladados, de León, a San José, Costa Rica y sepultados en el Cementerio General de San José, donde permanecieron hasta el 9 de noviembre de 1991. En esa fecha fueron trasladados a un Mausoleo construido en la Casa de María Auxiliadora por ella fundada.
El 27 de Agosto de 1.968, la UMA (Unión de Mujeres Americanas) la nombró "mujer del año". En 1.976 le llegó otro reconocimiento, esta vez el Rotary Club de Costa Rica le otorgó una medalla de Oro.
Para muchos, fue todo un "Don Bosco" pero en femenino. En boca de su pueblo, fue una auténtica Santa y toda Latinoamérica, en especial Nicaragua y Costa Rica, celebró con un gran júbilo el día de su beatificación, que tuvo lugar el 14 de Abril de 2002 por parte del Papa Juan Pablo II.
¿Qué es el viacrucis? ¿Cuáles son las promesas de Jesucristo a los devotos del via crucis? - Carlota Cañavate
¿Qué es el viacrucis?
Es la meditación de los momentos y sufrimientos vividos por Jesús desde que fue hecho prisionero hasta su muerte en la cruz y posterior resurrección. Literalmente, via crucis significa "camino de la cruz". Al rezarlo, recordamos con amor y agradecimiento lo mucho que Jesús sufrió por salvarnos del pecado durante su pasión y muerte. Dicho camino se representa mediante 15 imágenes de la Pasión que se llaman "estaciones". Te animarás a cargar con las cruces de cada día, si recuerdas con frecuencia las estaciones o pasos de Jesús hasta el Calvario.
¿Cuáles son las promesas de Jesucristo a los devotos del via crucis?
¿Cuáles son las promesas de Jesucristo a los devotos del via crucis?
A la edad de 18 años, Estanislao, joven español, ingresó al noviciado de los “Hermanos de las escuelas cristianas" , en Bugedo (Burgos, España). En la vida religiosa, este joven tomó los votos de religión que son: el cumplimiento de los reglamentos, avanzar en la perfección cristiana; y alcanzar el amor puro. En el mes de octubre de 1926, este hermano se ofreció a Jesús por medio de María Santísima. Poco después de haber hecho esta donación heroica de sí mismo, el joven religioso enfermó y meses después, murió. Fue en marzo de 1927.
Según el maestro de novicios, Estanislao era un alma escogida de Dios que recibía mensajes del cielo. Sus confesores y teólogos reconocieron estos hechos sobrenaturales como actos insignes. Su director espiritual le había ordenado escribir todas las promesas transmitidas por Nuestro Señor, entre otras las relacionadas con los devotos del via crucis.
Promesas para los devotos del Via Crucis
1.- Yo concederé todo cuanto se me pidiere con fe, durante el rezo del Via Crucis.
2.- Yo prometo la vida eterna a los que, de vez en cuando, se aplican a rezar el Via Crucis.
3.- Durante la vida, yo les acompañaré en todo lugar y tendrán Mi ayuda especial en la hora de la muerte.
4.- Aunque tengan más pecados que las hojas de las hierbas que crece en los campos, y más que los granos de arena en el mar, todos serán borrados por medio de esta devoción al Via Crucis. (Nota: Esta devoción no elimina la obligación de confesar los pecados mortales. Se debe confesar antes de recibir la Santa Comunión.)
5.- Los que acostumbran rezar el via crucis frecuentemente, gozarán de una gloria extraordinaria en el cielo.
6.- Después de la muerte, si estos devotos llegasen al purgatorio, Yo los libraré de ese lugar de expiación, el primer martes o viernes después de morir.
7.- Yo bendeciré a estas almas cada vez que rezan el Via Crucis; y mi bendición les acompañará en
todas partes de la tierra. Después de la muerte, gozarán de esta bendición en el Cielo, por toda la eternidad.
8.- A la hora de la muerte, no permitiré que sean sujetos a la tentación del demonio. Al espíritu maligno le despojaré de todo poder sobre estas almas. Así podrán reposar tranquilamente en mis brazos.
9.- Si rezan con verdadero amor, serán altamente premiados. Es decir, convertiré a cada una de estas almas en Copón viviente, donde me complaceré en derramar mi gracia.
10.- Fijaré la mirada de mis ojos sobre aquellas almas que rezan el via crucis con frecuencia y Mis Manos estarán siempre abiertas para protegerlas.
11.- Así como yo fui clavado en la cruz, igualmente estaré siempre muy unido a los que me honran, con el rezo frecuente del via crucis.
12.- Los devotos del via Crucis nunca se separarán de mí porque Yo les daré la gracia de jamás cometer un pecado mortal.
13.- En la hora de la muerte, Yo les consolaré con mi presencia, e iremos juntos al cielo. La muerte será dulce para todos los que Me han honrado durante la vida con el rezo del via Crucis
14.- Para estos devotos del viacrucis, Mi alma será un escudo de protección que siempre les prestará auxilio cuando recurran a Mí..
Según el maestro de novicios, Estanislao era un alma escogida de Dios que recibía mensajes del cielo. Sus confesores y teólogos reconocieron estos hechos sobrenaturales como actos insignes. Su director espiritual le había ordenado escribir todas las promesas transmitidas por Nuestro Señor, entre otras las relacionadas con los devotos del via crucis.
Promesas para los devotos del Via Crucis
1.- Yo concederé todo cuanto se me pidiere con fe, durante el rezo del Via Crucis.
2.- Yo prometo la vida eterna a los que, de vez en cuando, se aplican a rezar el Via Crucis.
3.- Durante la vida, yo les acompañaré en todo lugar y tendrán Mi ayuda especial en la hora de la muerte.
4.- Aunque tengan más pecados que las hojas de las hierbas que crece en los campos, y más que los granos de arena en el mar, todos serán borrados por medio de esta devoción al Via Crucis. (Nota: Esta devoción no elimina la obligación de confesar los pecados mortales. Se debe confesar antes de recibir la Santa Comunión.)
5.- Los que acostumbran rezar el via crucis frecuentemente, gozarán de una gloria extraordinaria en el cielo.
6.- Después de la muerte, si estos devotos llegasen al purgatorio, Yo los libraré de ese lugar de expiación, el primer martes o viernes después de morir.
7.- Yo bendeciré a estas almas cada vez que rezan el Via Crucis; y mi bendición les acompañará en
todas partes de la tierra. Después de la muerte, gozarán de esta bendición en el Cielo, por toda la eternidad.
8.- A la hora de la muerte, no permitiré que sean sujetos a la tentación del demonio. Al espíritu maligno le despojaré de todo poder sobre estas almas. Así podrán reposar tranquilamente en mis brazos.
9.- Si rezan con verdadero amor, serán altamente premiados. Es decir, convertiré a cada una de estas almas en Copón viviente, donde me complaceré en derramar mi gracia.
10.- Fijaré la mirada de mis ojos sobre aquellas almas que rezan el via crucis con frecuencia y Mis Manos estarán siempre abiertas para protegerlas.
11.- Así como yo fui clavado en la cruz, igualmente estaré siempre muy unido a los que me honran, con el rezo frecuente del via crucis.
12.- Los devotos del via Crucis nunca se separarán de mí porque Yo les daré la gracia de jamás cometer un pecado mortal.
13.- En la hora de la muerte, Yo les consolaré con mi presencia, e iremos juntos al cielo. La muerte será dulce para todos los que Me han honrado durante la vida con el rezo del via Crucis
14.- Para estos devotos del viacrucis, Mi alma será un escudo de protección que siempre les prestará auxilio cuando recurran a Mí..
ORACIONES INICIALES
Alma de Cristo, santifícame. Cuerpo de Cristo, sálvame. Sangre de Cristo, embriágame. Agua del costado de Cristo, lávame. Pasión de Cristo, confórtame. Oh buen Jesús, óyeme. Dentro de tus llagas, escóndeme. No permitas que me aparte de Ti. Del maligno enemigo, defiéndeme. En la hora de mi muerte, llámame y mándame ir a Ti, para que con tus santos te alabe, por los siglos de los siglos. Amén.
Por la señal, de la Santa Cruz de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro.
Por la señal, de la Santa Cruz de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
ACTO DE CONTRICCIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre y redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme, y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.
Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.
Sentenciado y no por un tribunal, sino por todos. Condenado por los mismos que le habían aclamado poco antes. Y El calla...
Sentenciado y no por un tribunal, sino por todos. Condenado por los mismos que le habían aclamado poco antes. Y El calla...
Nosotros huimos de ser reprochados. Y saltamos inmediatamente...
Dame, Señor, imitarte, uniéndome a Ti por el Silencio cuando alguien me haga sufrir. Yo lo merezco. ¡Ayúdame!
Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.
Se reza a continuación un PadrenuestroDame, Señor, imitarte, uniéndome a Ti por el Silencio cuando alguien me haga sufrir. Yo lo merezco. ¡Ayúdame!
Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.
Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.
Que yo comprenda, Señor, el valor de la cruz, de mis pequeñas cruces de cada día, de mis achaques, de mis dolencias, de mi soledad.
Dame convertir en ofrenda amorosa, en reparación por mi vida y en apostolado por mis hermanos, mi cruz de cada día.
Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.
Se reza a continuación un PadrenuestroQue yo comprenda, Señor, el valor de la cruz, de mis pequeñas cruces de cada día, de mis achaques, de mis dolencias, de mi soledad.
Dame convertir en ofrenda amorosa, en reparación por mi vida y en apostolado por mis hermanos, mi cruz de cada día.
Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.
Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.
Tú caes, Señor, para redimirme. Para ayudarme a levantarme en mis caídas diarias, cuando después de haberme propuesto ser fiel, vuelvo a reincidir en mis defectos cotidianos.
¡Ayúdame a levantarme siempre y a seguir mi camino hacia Ti!
Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.
Tú caes, Señor, para redimirme. Para ayudarme a levantarme en mis caídas diarias, cuando después de haberme propuesto ser fiel, vuelvo a reincidir en mis defectos cotidianos.
¡Ayúdame a levantarme siempre y a seguir mi camino hacia Ti!
Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.
Se reza a continuación un Padrenuestro
Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.
Haz Señor, que me encuentre al lado de tu Madre en todos los momentos de mi vida. Con ella, apoyándome en su cariño maternal, tengo la seguridad de llegar a Ti en el último día de mi existencia.
¡Ayúdame Madre!
Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.
Se reza a continuación un Padrenuestro
Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.
Cada uno de nosotros tenemos nuestra vocación, hemos venido al mundo para algo concreto, para realizarnos de una manera particular. ¿Cuál es la mía y cómo la llevo a cabo?
Pero hay algo, Señor, que es misión mía y de todos: la de ser Cirineo de los demás, la de ayudar a todos.
¿Cómo llevo adelante la realización de mi misión de Cirineo?
Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.
Se reza a continuación un Padrenuestro
Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.
Es la mujer valiente, decidida, que se acerca a Ti cuando todos te abandonan. Yo, Señor, te abandono cuando me dejo llevar por el "qué dirán", del respeto humano, cuando no me atrevo a defender al prójimo ausente, cuando no me atrevo a replicar una broma que ridiculiza a los que tratan de acercarse a Ti. Y en tantas otras ocasiones.
Ayúdame a no dejarme llevar por el respeto humano, por el "qué dirán".
Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.
Se reza a continuación un PadrenuestroAyúdame a no dejarme llevar por el respeto humano, por el "qué dirán".
Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.
Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.
Caes, Señor, por segunda vez. El Via Crucis nos señala tres caídas en tu caminar hacia el Calvario. Tal vez fueran más.
Caes delante de todos... ¿Cuándo aprenderé yo a no temer el quedar mal ante los demás, por un error, por una equivocación?. ¿Cuándo aprenderé que también eso se puede convertir en ofrenda?
Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.
Se reza a continuación un PadrenuestroCaes, Señor, por segunda vez. El Via Crucis nos señala tres caídas en tu caminar hacia el Calvario. Tal vez fueran más.
Caes delante de todos... ¿Cuándo aprenderé yo a no temer el quedar mal ante los demás, por un error, por una equivocación?. ¿Cuándo aprenderé que también eso se puede convertir en ofrenda?
Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.
Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.
Muchas veces, tendría yo que analizar la causa de mis lágrimas. Al menos, de mis pesares, de mis preocupaciones. Tal vez hay en ellos un fondo de orgullo, de amor propio mal entendido, de egoísmo, de envidia.
Debería llorar por mi falta de correspondencia a tus innumerables beneficios de cada día, que me manifiestan, Señor, cuánto me quieres.
Dame profunda gratitud y correspondencia a tu misericordia.
Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.
Se reza a continuación un PadrenuestroMuchas veces, tendría yo que analizar la causa de mis lágrimas. Al menos, de mis pesares, de mis preocupaciones. Tal vez hay en ellos un fondo de orgullo, de amor propio mal entendido, de egoísmo, de envidia.
Debería llorar por mi falta de correspondencia a tus innumerables beneficios de cada día, que me manifiestan, Señor, cuánto me quieres.
Dame profunda gratitud y correspondencia a tu misericordia.
Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.
Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.
Tercera caída. Más cerca de la Cruz. Más agotado, más falto de fuerzas. Caes desfallecido, Señor.
Yo digo que me pesan los años, que no soy el de antes, que me siento incapaz.
Dame, Señor, imitarte en esta tercera caída y haz que mi desfallecimiento sea beneficioso para otros, porque te lo doy a Ti para ellos.
Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.
Se reza a continuación un PadrenuestroTercera caída. Más cerca de la Cruz. Más agotado, más falto de fuerzas. Caes desfallecido, Señor.
Yo digo que me pesan los años, que no soy el de antes, que me siento incapaz.
Dame, Señor, imitarte en esta tercera caída y haz que mi desfallecimiento sea beneficioso para otros, porque te lo doy a Ti para ellos.
Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.
Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.
Arrancan tus vestiduras, adheridas a Ti por la sangre de tus heridas.
A infinita distancia de tu dolor, yo he sentido, a veces, cómo algo se arrancaba dolorosamente de mí por la pérdida de mis seres queridos. Que yo sepa ofrecerte el recuerdo de las separaciones que me desgarraron, uniéndome a tu pasión y esforzándome en consolar a los que sufren, huyendo de mi propio egoísmo.
Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.
Se reza a continuación un PadrenuestroArrancan tus vestiduras, adheridas a Ti por la sangre de tus heridas.
A infinita distancia de tu dolor, yo he sentido, a veces, cómo algo se arrancaba dolorosamente de mí por la pérdida de mis seres queridos. Que yo sepa ofrecerte el recuerdo de las separaciones que me desgarraron, uniéndome a tu pasión y esforzándome en consolar a los que sufren, huyendo de mi propio egoísmo.
Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.
Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.
Señor, que yo disminuya mis limitaciones con mi esfuerzo y así pueda ayudar a mis hermanos. Y que cuando mi esfuerzo no consiga disminuirlas, me esfuerce en ofrecértelas también por ellos.
Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.
Se reza a continuación un Padrenuestro.Señor, que yo disminuya mis limitaciones con mi esfuerzo y así pueda ayudar a mis hermanos. Y que cuando mi esfuerzo no consiga disminuirlas, me esfuerce en ofrecértelas también por ellos.
Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.
Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.
Te adoro, mi Señor, muerto en la Cruz por Salvarme. Te adoro y beso tus llagas, las heridas de los clavos, la lanzada del costado... ¡Gracias, Señor, gracias!
Has muerto por salvarme, por salvarnos. Dame responder a tu amor con amor, cumplir tu Voluntad, trabajar por mi salvación, ayudado de tu gracia. Y dame trabajar con ahínco por la salvación de mis hermanos.
Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.
Se reza a continuación un PadrenuestroTe adoro, mi Señor, muerto en la Cruz por Salvarme. Te adoro y beso tus llagas, las heridas de los clavos, la lanzada del costado... ¡Gracias, Señor, gracias!
Has muerto por salvarme, por salvarnos. Dame responder a tu amor con amor, cumplir tu Voluntad, trabajar por mi salvación, ayudado de tu gracia. Y dame trabajar con ahínco por la salvación de mis hermanos.
Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.
Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.
Déjame estar a tu lado, Madre, especialmente en estos momentos de tu dolor incomparable. Déjame estar a tu lado. Más te pido: que hoy y siempre me tengas cerca de Ti y te compadezcas de mí.
¡Mírame con compasión, no me dejes, Madre mía!
Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.
Se reza a continuación un PadrenuestroDéjame estar a tu lado, Madre, especialmente en estos momentos de tu dolor incomparable. Déjame estar a tu lado. Más te pido: que hoy y siempre me tengas cerca de Ti y te compadezcas de mí.
¡Mírame con compasión, no me dejes, Madre mía!
Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.
Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.
Todo ha terminado. Pero no: después de la muerte, la Resurrección. Enséñame a ver lo transitorio y pasajero, a la luz de lo que perdura. Y que esa luz ilumine todos mis actos. Así sea.
Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.
Se reza a continuación un PadrenuestroTodo ha terminado. Pero no: después de la muerte, la Resurrección. Enséñame a ver lo transitorio y pasajero, a la luz de lo que perdura. Y que esa luz ilumine todos mis actos. Así sea.
Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.
Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.
«¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo? No está aquí, ha resucitado» (Lc 24,5-6).
Unas piadosas mujeres fueron al sepulcro de Jesús muy temprano. El anuncio de la resurrección convierte su tristeza en alegría. Jesús está vivo y nosotros vivimos en Él para siempre. La resurrección de Cristo inaugura para la humanidad una renovada primavera de esperanza.
Jesús, enséñame a mantener siempre la esperanza.
Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.
Se reza a continuación un PadrenuestroORACIÓN FINAL
Te suplico, Señor, que me concedas, por intercesión de tu Madre la Virgen, que cada vez que medite tu Pasión, quede grabado en mí con marca de actualidad constante, lo que Tú has hecho por mí y tus constantes beneficios. Haz, Señor, que me acompañe, durante toda mi vida, un agradecimiento inmenso a tu Bondad. Amén.
Virgen Santísima de los Dolores, mírame cargando la cruz de mi sufrimiento; acompáñame como acompañaste a tu Hijo Jesús en el camino del Calvario; eres mi Madre y te necesito. Ayúdame a sufrir con amor y esperanza para que mi dolor sea dolor redentor que en las manos de Dios se convierta en un gran bien para la salvación de las almas. Amén.
CÓMO REZAR EL SANTO ROSARIO - Carmen Naranjo
1.- Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
2.- Rezar el Acto de Contrición: Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.
2.- Rezar el Acto de Contrición: Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.
3.- Rezar tres avemarías y un Gloria.
4.- En función del día de la semana, elegimos los misterios a meditar, según lo que se indica más abajo. Tras enunciar el primer misterio, se reza un padrenuestro.
Misterios Gozosos (Lunes y Sábados)
La Encarnación del Hijo de Dios.La Visitación de Nuestra Señora a su prima santa Isabel.
El Nacimiento del Hijo de Dios en Belén.
La Purificación de Nuestra Señora y Presentación del Niño Jesús.
El Niño perdido y hallado en el Templo.
Misterios Dolorosos (Martes y Viernes)
La Oración de Jesús en el Huerto de los olivos.La Flagelación del Señor.
La Coronación de espinas.
La Cruz a cuestas camino del Calvario .
Crucifixión y muerte de Jesús en la Cruz.
Misterios Gloriosos (Miércoles y Domingos)
La Resurrección del Señor.La Ascensión del Señor.
La Venida del Espíritu Santo.
La Asunción de Nuestra Señora.
La Coronación de María Santísima.
Misterios Luminosos (Jueves)
El Bautismo en el Jordán
La autorrevelación de Jesús en las bodas de Caná.
El anuncio del Reino de Dios invitando a la conversión.
La Transfiguración del Señor en el monte Tabor.
La institución de la Sagrada Eucaristía.
La autorrevelación de Jesús en las bodas de Caná.
El anuncio del Reino de Dios invitando a la conversión.
La Transfiguración del Señor en el monte Tabor.
La institución de la Sagrada Eucaristía.
5.- Se rezan 10 avemarías, un gloria y a continuación la Jaculatoria: María, Madre de gracia, Madre de misericordia, defiéndenos de nuestros enemigos y ampáranos ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
6.- Se enuncia el segundo misterio y se reza un padrenuestro.
7.- Se rezan 10 avemarías, un Gloria y la Jaculatoria: María, Madre de gracia, Madre de misericordia, defiéndenos de nuestros enemigos y ampáranos ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
8.- Se enuncia el tercer misterio y se reza un padrenuestro.
9.- Se rezan 10 avemarías, un Gloria y la Jaculatoria: María, Madre de gracia, Madre de misericordia, defiéndenos de nuestros enemigos y ampáranos ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
10.- Se enuncia el cuarto misterio y se reza un padrenuestro.
11.- Se rezan 10 avemarías, un Gloria y la Jaculatoria: María, Madre de gracia, Madre de misericordia, defiéndenos de nuestros enemigos y ampáranos ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
12.- Se enuncia el quinto misterio y se reza un padrenuestro.
13.- Se rezan 10 avemarías, un Gloria y la Jaculatoria: María, Madre de gracia, Madre de misericordia, defiéndenos de nuestros enemigos y ampáranos ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
14.- Se rezan estas tres avemarías:
Dios te salve, María, Hija de Dios Padre, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María, Madre de Dios Hijo, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María, Esposa de Dios Espíritu Santo, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María, Madre de Dios Hijo, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María, Esposa de Dios Espíritu Santo, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
15.- Finalmente, se reza la Letanía de la Santísima Virgen María:
Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad
Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos
Dios, Padre celestial
Dios, Hijo Redentor del mundo
Dios, Espíritu Santo
Trinidad santa, un solo Dios
Santa María
Santa Madre de Dios
Santa Virgen de las Vírgenes
Madre de Cristo
Madre de la Iglesia
Madre de la Divina Gracia
Madre purísima
Madre castísima
Madre y Virgen
Madre sin mancha
Madre inmaculada
Madre amable
Madre admirable
Madre del buen consejo
Madre del Creador
Madre del Salvador
Virgen prudentísima
Virgen digna de veneración
Virgen poderosa
Virgen acogedora
Virgen fiel
Ideal de santidad
Trono de sabiduría
Causa de nuestra alegría
Templo del Espíritu Santo
Obra maestra de la gracia
Modelo de entrega a Dios
Rosa escogida
Fuerte como la torre de David
Hermosa como torre de marfil
Casa de oro
Arca de la Nueva Alianza
Puerta del cielo
Estrella de la mañana
Salud de los enfermos
Refugio de los pecadores
Consoladora de los tristes
Auxilio de los cristianos
Reina de los Ángeles
Reina de los Patriarcas
Reina de los Profetas
Reina de los Apóstoles
Reina de los Mártires
Reina de los confesores de la fe
Reina de las Vírgenes
Reina de todos los Santos
Reina concebida sin pecado original
Reina llevada al cielo
Reina del Santo Rosario
Reina de la Familia
Reina de la paz
Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad
Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos
Dios, Padre celestial
Dios, Hijo Redentor del mundo
Dios, Espíritu Santo
Trinidad santa, un solo Dios
Santa María
Santa Madre de Dios
Santa Virgen de las Vírgenes
Madre de Cristo
Madre de la Iglesia
Madre de la Divina Gracia
Madre purísima
Madre castísima
Madre y Virgen
Madre sin mancha
Madre inmaculada
Madre amable
Madre admirable
Madre del buen consejo
Madre del Creador
Madre del Salvador
Virgen prudentísima
Virgen digna de veneración
Virgen poderosa
Virgen acogedora
Virgen fiel
Ideal de santidad
Trono de sabiduría
Causa de nuestra alegría
Templo del Espíritu Santo
Obra maestra de la gracia
Modelo de entrega a Dios
Rosa escogida
Fuerte como la torre de David
Hermosa como torre de marfil
Casa de oro
Arca de la Nueva Alianza
Puerta del cielo
Estrella de la mañana
Salud de los enfermos
Refugio de los pecadores
Consoladora de los tristes
Auxilio de los cristianos
Reina de los Ángeles
Reina de los Patriarcas
Reina de los Profetas
Reina de los Apóstoles
Reina de los Mártires
Reina de los confesores de la fe
Reina de las Vírgenes
Reina de todos los Santos
Reina concebida sin pecado original
Reina llevada al cielo
Reina del Santo Rosario
Reina de la Familia
Reina de la paz
Mas y Trias fichan a sor Caram para un acto electoral - Inma López
El presidente de la Generalitat, Artur Mas, y el alcalde y candidato a la reelección en Barcelona por CiU, Xavier Trias, han fichado a la monja Lucía Caram para un acto electoral previsto para mañana. Se trata de un acto convocado en formato de “conversación” por la mañana en el Museo de Historia, en la plaza del Rei.
Caram fue elegida por los lectores de El Periódico Catalana de l’Any por su labor ayudando a familias en riesgo de exclusión y en alguna ocasión ha celebrado la política social de CIU al tiempo que atacaba la de Ada Colau, principal rival de Trias. “Barcelona tendría un problema si gobernase Colau”, afirmó el pasado día 5.
Su actividad pública y mediática provocó que Caram fuera llamada a capítulo por la nunciatura del Vaticano en España. El viernes pasado la monja, dominica en el convento de Santa Clara de Manresa, fue recibida en el Vaticano por el organismo que supervisa la actividad de las órdenes religiosas.
Durante la mañana de este martes la religiosa ha confirmado en varias entrevista que ha recibido avisos sobre la incompatibilidad entre la vida monástica y su exposición pública. Además de participar en programas de televisión, Caram tiene más de 185.000 seguidores en twitter. Esta mañana en declaraciones a Cuatro ha criticado los recortes del gobierno del PP y ha manifestado: “En lugar de tanta crítica, que se arremanguen los políticos y trabajen por los más pobres”. Pero no solo de política habla Caram, en los últimos días también ha celebrado la liga del Barça: “Levantemos las copas y subamos a ver a la Moreneta”, ha manifestado en la red social.
Lucía Caram no es la única religiosa que ha irrumpido en la campaña electoral en Cataluña. La también monja Teresa Forcades anunció el pasado sábado que sopesa pedir un permiso de uno o dos años para abandonar el monasterio de Sant Benet para optar a la presidencia de la Generalitat encabezando la lista de Procés Constituent en las elecciones autonómicas de septiembre.
La santificación - Rubén Valverde
La santificación es una doctrina bíblica formulada por los escritores del Nuevo Testamento, principalmente por el apóstol Pablo. Esta enseñanza fue introducida por el apóstol en el capítulo 6 del libro de Romanos, justo después de explicar la doctrina de la justificación: “Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna”(Romanos 6:22)
A diferencia de la justificación, que es un acto en el que solo obra el Señor, en la santificación participan Dios y el hombre. La santificación es un proceso gradual en la que intervienen Dios y el hombre, por el cual somos purificados del pecado y transformados a semejanza de Cristo.
Es por eso que vemos en las epístolas un constante énfasis en la importancia de vivir en santidad (Hebreos 12:14). El creyente al haber sido “separado” del pecado (la palabra griega para santo es “jagios” y quiere decir apartado) debe exhibir una vida en conformidad a su nueva naturaleza.
Al haber sido declarados justos delante de Dios (Romanos 3) y apartados del pecado, se nos llama “santos” como un acto consumado (Efesios 1:1 y Colosenses 1:2) pero también tenemos el mandato de ser “santos” como una descripción del estilo de vida que debemos exhibir. (1 Pedro 1:15) (1 Tesalonicenses 4:7).
En este milagroso proceso, Dios obra desde el interior del individuo, formándolo y guiándolo pero por sobretodo infundiendo dentro del creyente deseos, impulsos y una nueva capacidad para hacer lo que agrada al Señor (Filipenses 2:12-13) (Hebreos 13:20-21).
Por el otro lado, el hombre en obediencia a los mandatos bíblicos se ocupa y se esfuerza por hacer la voluntad de Dios (Romanos 12:1-2). De esta manera su vida se aleja de las conductas y prácticas pecaminosas y es formado a la imagen de Jesucristo.
Y aunque la santificación dura toda la vida, debemos reconocer que este proceso, es más evidente en unos que en otros. La santidad es el estilo de vida normal y razonable del creyente, porque la nueva naturaleza exige inevitablemente una nueva forma de vida: La Santificación.
Bienaventuranzas - Carlota Cañavate
La palabra bienaventurados viene del vocablo griego makarios, y se puede traducir al español como dicha o felicidad. Las Bienaventuranzas (Mateo 5:1-12) son la introducción del conocido sermón del Monte que nuestro Señor enseñó a sus discípulos. Algunos comentaristas bíblicos han descrito a las Bienaventuranzas como “las nuevas tablas de la ley”, porqué ambas fueron dadas en un monte (Éxodo 20).
Sería provechoso empezar diciendo que las bienaventuranzas no son una lista de ordenanzas que debemos observar. Tampoco las podemos considerar como una manera de volvernos cristianos. Al considerar el sermón del monte en su totalidad, los Evangelios y las epístolas, debemos concluir que las bienaventuranzas no son primordialmente mandamientos que tenemos que cumplir al pie de la letra, ni una lista de cosas que los cristianos debemos hacer.
Para tener una definición más precisa de las bienaventuranzas, debemos considerar el tema que se nos presenta en ellas. Y una mirada cuidadosa a estos doce versículos nos demuestran al menos dos contrastes llamativos. Veamos:
Primero
Las bienaventuranzas nos presentan un marcado contraste entre la dicha según Dios y la dicha según el mundo. Dicho de otra manera, al usar la palabra makarios lo que nuestro Señor está haciendo es redefinir el concepto de felicidad. El mundo llama bienestar a la fama, el dinero, la comodidad, la aceptación, la seguridad financiera, pero estos conceptos no necesariamente representan la dicha desde la perspectiva divina. Por ejemplo, el mundo escapa del dolor y la tristeza, pero Cristo llamó bienaventurados a los que lloran (Mateo 5:4). Asimismo el hombre valora la agresividad y la astucia, pero Jesús llamó dichosos a los mansos (Mateo 5:5). El mundo procura su seguridad a toda costa, pero son bienaventurados los que padecen persecución (Mateo 5:10). Es evidente que la definición de felicidad según el mundo está en abierto contraste al concepto bíblico. Lo que Dios llama bienaventuranza, el mundo lo llama miseria y desdicha.
Segundo
Las bienaventuranzas también nos permiten discernir las diferencias entre un cristiano y un incrédulo. Es decir, las bienaventuranzas son una descripción del carácter cristiano, que inevitablemente contrasta con el carácter del mundo. En ellas se nos presenta al verdadero creyente. En estos versículos al repetir la frase “de ellos es el reino de los cielos”(Mateo 5:3,10) el Señor nos está describiendo a un ciudadano de Su reino. En ese sentido, podemos decir que las bienaventuranzas son el termómetro que toma la temperatura de nuestra condición espiritual. Las bienaventuranzas son el espejo que exponen y nos permiten ver nuestro propio carácter. Es por eso que Pablo decía “Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos… (2 Corintios 13:5 ) y al parecer las bienaventuranzas nos ayudan en este ejercicio.
Pobres en espíritu (5:3), los que lloran (5:4), los mansos (5:5), los que tienen hambre y sed de justicia (5:6), los misericordiosos (5:7), los de limpio corazón (5:8), los pacificadores (5:9) y los que padecen persecución (5:10) son las cualidades de una persona feliz a los ojos de Dios y a su vez, son las marcas de un creyente genuino. Las bienaventuranzas son la muestra de aprobación divina y la evidencia de una naturaleza regenerada. Ser bienaventurado es el estado de dicha y favor en el que se halla una persona ante los ojos de Dios.
Mientras leemos y estudiamos las bienaventuranzas, qué crezcamos en apreciar los valores que Dios estima. Qué seamos cada día más conscientes de nuestra nueva naturaleza, vivamos en conformidad a ella y que disfrutemos de la felicidad que es según Dios, porqué al final ésta es la auténtica felicidad.
¿Que dice la biblia sobre los apostoles? Parte III - Carmen Naranjo
En la tercera entrega de nuestro estudio acerca de los apóstoles, nos vamos a enfocar en cuales eran los requisitos bíblicos para ser un apóstol. Miraremos cuidadosamente a las Escrituras para descubrir cuales fueron los criterios para escoger a un apóstol.
A manera de introducción debemos establecer que el llamado al apostolado es una prerrogativa que le pertenece únicamente a nuestro Señor. Dicho de otra manera, todos los que fueron apóstoles de Jesucristo, fueron llamados directamente por Jesucristo. Dios mismo es quien escogía y llamaba a los hombres para el oficio apostólico (Juan 15:6; Hechos1:24; 1 Corintios 1:1; 2 Corintios 1:1; Gálatas 1:1; Efesios 1:1)
Habiendo dicho esto, podemos ahora mirar con más detalle los requerimientos para esta tarea. En primer lugar, cuando los apóstoles se reunieron en el aposento alto, y se disponían a escoger al reemplazante de Judas, Pedro se levantó entre los hermanos y dijo:
“Es necesario, pues, que de estos hombres que han estado juntos con nosotros todo el tiempo que el Señor Jesús entraba y salía entre nosotros, comenzando desde el bautismo de Juan hasta el día en que de entre nosotros fue recibido arriba, uno sea hecho testigo con nosotros, de su resurrección” (Hechos 1:21-22)
Este pasaje se constituye en uno de los textos más contundentes en cuanto a las condiciones del oficio apostólico. Los requisitos para ser un apóstol son aquí presentados claramente y no dejan lugar a dudas. Pedro anuncia que solo aquellos que estuvieron junto a Jesús y a los discípulos, “comenzando desde el bautismo de Juan”, calificaban como posibles candidatos. Luego, añade que debían ser testigos de la resurrección y ascensión de Jesús “cuando fue recibido arriba”. Mejor dicho, el requisito indispensable para un futuro apóstol, era haber estado y visto a Jesús hasta el día de su ascensión.
Aunque la biblia menciona otros requerimientos, a partir de aquí, llegamos a la necesaria conclusión de que ningún creyente, por una cuestión obvia, puede cumplir hoy con este requisito. En otras palabras, después que murió el último de los apóstoles, nadie calificaba para este oficio, por no haber visto cara a cara a Jesús.
Ahora bien, debemos aclarar que bajo este criterio, Pablo no cumplía con los requisitos para ser un apóstol. Sin embargo tenemos que reconocer que Pablo, era único en su especie, en el sentido que recibió el llamado directamente de nuestro Señor Jesucristo. A este respecto el decía:
Pablo, llamado a ser apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Sóstenes, (1 Corintios 1:1)
Pablo, apóstol -no de hombres ni por hombre, sino por Jesucristo y por Dios el Padre que lo resucitó de los muertos- (Gálatas 1:1)
Pablo, apóstol de Jesucristo por mandato de Dios nuestro Salvador, y del Señor Jesucristo nuestra esperanza, (1 Timoteo 1:1)
Además, mientras Pablo está escribiendo acerca de la realidad de la resurrección, confiesa que Jesús se le apareció personalmente:
“Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles; y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí. Porque yo soy el más pequeño de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguí a la iglesia de Dios” (1 Corintios 15:7-9)
Parece que el interés de Pablo es dejar en claro que el ha visto al Cristo resucitado, quien se le apareció camino a Damasco.
De otro lado, las Escrituras también hablan de otro factor como requisito indispensable para el oficio apostólico. Las buenas nuevas del Evangelio iban a ser resistidas por los hombres y la demostración de un poder mayor era necesario para darle credibilidad al mensaje. Por eso, Pablo dice:
“…en nada he sido menos que aquellos grandes apóstoles, aunque nada soy. Con todo, las señales de apóstol han sido hechas entre vosotros en toda paciencia, por señales, prodigios y milagros”(2 Corintios 12:11-12)
Debemos recordar que en sus cartas a los Corintios, Pablo está tratando de justificar y demostrar su llamado apostólico. En ese contexto, les habla de “las señales de apóstol”, que incluyen “prodigios y milagros”. Estas señales eran importantes por que, como hemos dicho, le daban legitimidad al mensaje que proclamaban.
Pero cabe destacar, que esta capacidad que tenían los apóstoles para obrar milagros, fue extraordinaria e irrepetible. Porque aunque hoy Dios puede hacer milagros entre su pueblo, no los podemos comparar con esa manifestación sobrenatural del libro de los Hechos. Cada vez que los apóstoles oraban por los enfermos, todos se sanaba sin excepción. La clase de señales que hacían Pablo, Pedro y los demás apóstoles, eran tan poderosas que no hubo registro de personas que permanecieran enfermas después de orar por ellas . Y esa clase de poder no lo vemos hoy día. Es por eso que Lucas describe ese poder sobrenatural diciendo que “hacía Dios milagros extraordinarios por mano de Pablo” (Hechos 19:1).
Por lo tanto, a la luz de estos textos, concluimos que los apóstoles eran escogidos directamente por Dios y para ello debieron ver al Cristo resucitado y llevar las señales, milagros y prodigios que autenticaban su mensaje.
A manera de síntesis debemos decir que un apóstol, es un enviado especial de Cristo, a quien ha llamado de modo directo, dotándolo de dones y señales específicas; es testigo ocular de la resurrección -del Cristo resucitado- y se dedicaba a transmitir la doctrina de Dios.
¿Que dice la biblia sobre los apostoles? Parte II - Carlota Cañavate
En la segunda parte de nuestro tema acerca de los apóstoles, haremos una consideración acerca de la vigencia de este oficio. A partir de las Escrituras trataremos de responder a las preguntas ¿está vigente hoy el oficio apostólico? ¿Hay todavía apóstoles? ¿Existe hoy el apostolado?
Para comenzar debemos recordar que el apóstol Pablo, enfatizaba el carácter fundacional del oficio apostólico diciendo: “edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo” (Efesios 2: 20).
Si usamos el sentido de la palabra “fundamento”, sobre todo en la connotación de una edificación -en este caso la iglesia- la conclusión necesaria es que la labor de los apóstoles era única e irrepetible, como lo es el fundamento en la edificación de una estructura.
A este respecto, el teólogo William Mac Donald comentaba acerca de este verso diciendo:
-No significa que ellos fueran el fundamento de iglesia, porque Cristo es el fundamento de ella. Pero ellos echaron el fundamento en lo que enseñaron acerca de la persona y obra del Señor. La iglesia está fundada sobre Cristo como fue él revelado por la confesión y enseñanza de los apóstoles y profetas*
Acerca de este mismo versículo, Matthew Henry, el gran Comentarista del siglo XVII decía:
-Pablo no quiere decir que las personas de los apóstoles y profetas sean dicho fundamento sino el mensaje que ellos predicaron (1 Corintios 3:5-15). Los apóstoles y los profetas son ministerios de fundación, porque sobre el mensaje que ellos proclamaron fue edificada la iglesia. Ellos no tienen sucesores**
El mismo Pablo reconocía que era el último de los apóstoles cuando dijo:
“Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles; y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí. Porque yo soy el más pequeño de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol (1 Corintios 15:7-9). Algunos eruditos encuentran en esta afirmación una clara demostración de que Pablo entendía que los apóstoles ya no serían necesarios, pues el era el “último de todos”.
No obstante, hay una consideración adicional que nos arroja mucha luz con respecto a la vigencia del oficio apostólico. Por que la biblia dice que Jacobo, hermano de Juan, también apóstol y líder de la iglesia en Jerusalén fue asesinado por el rey Herodes: “En aquel mismo tiempo el rey Herodes echó mano a algunos de la iglesia para maltratarles. Y mató a espada a Jacobo, hermano de Juan” (Hechos 12:1-2). Sin embargo, nunca vemos la necesidad de reemplazar con otro apóstol, el lugar dejado por Jacobo, como en su momento sucedió con Judas. Era evidente que los demás apóstoles ya entendían que el oficio apostólico era único e irrepetible y no tendría vigencia después que ellos murieran.
Por lo tanto, el oficio apostólico ya no tiene vigencia en estos días. La iglesia ya no necesita de apóstoles, pues cumplieron su propósito y el pueblo cristiano se beneficia por su labor, aunque ellos mismos no están con nosotros.
¿Que dice la biblia sobre los apostoles? Parte I - Inma López
En los últimos años, un importante sector de la iglesia cristiana ha visto el aumento de un tipo de líderes llamados “los apóstoles”. Hoy en día el termino “apóstol” es usado con frecuencia y aceptado entre el pueblo cristiano, aunque no siempre se entiende la naturaleza o el significado del mismo.
De acuerdo con algunos líderes, esta proliferación es producto de la llamada Nueva Reforma Apostólica o Segunda Era Apostólica (La primera, comprendida entre los Evangelios y el libro de los Hechos). En este mismo sentido, la expresión “Movimiento Apostólico y profético” encuentra cabida en el vocabulario Evangélico.
Por eso, hoy más que nunca se hace indispensable una consideración bíblica acerca del apostolado. En esta tarea, evaluaremos varios aspectos, como la naturaleza y vigencia del oficio apostólico, así como los requisitos y las características de un apóstol de Jesucristo.
A manera de introducción debemos decir que el conocido escritor y pastor Peter Wagner fue el primero en acuñar el termino “Nueva Reforma Apostólica”. En una entrevista para una importante revista cristiana, Wagner también dijo que la Segunda Era Apostólica había sido restaurada recientemente:
“Personalmente, calculo que la Segunda Era Apostólica comenzó el año 2001″ * (revista Charisma 06/24/2014).
Aunque Wagner afirma que los apóstoles han tomado el lugar que les corresponde como líderes dentro de la iglesia, todavía no ha dado una explicación para justificar la fecha propuesta.
Pero ¿qué dice la biblia acerca del oficio apostólico?
Primeramente debemos establecer que la palabra griega “apostelló” de donde viene nuestra palabra apóstol, quiere decir “enviar” o “enviado” y su uso es diverso en el Nuevo Testamento. Por ejemplo cuando la biblia traduce la palabra “mensajero” en 2 Corintios 8:23, el original usa la palabra “apostolos”. De otro lado algunos discípulos también fueron llamados apóstoles, en el sentido que fueron enviados, como Andrónico y Junias en Romanos 16, y Bernabé, el compañero de Pablo en Hechos 14:14. Pero ninguno de ellos, fueron considerados apóstoles de Jesucristo, como Pedro, Juan y Pablo, porque estos últimos eran comisionados directamente por el Señor (Hechos 1:24 & Gálatas 1:1).
Ahora bien, el oficio apostólico fue un don que el Señor le otorgó a su iglesia. Mejor dicho, los apóstoles fueron como una gracia concedida por Dios para la edificación de su pueblo. El apóstol Pablo decía al respecto:
“Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo. Por lo cual dice: Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, Y dio dones a los hombres…Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros” (Efesios 4:7-11)
En este sentido, debemos estar agradecidos por la tarea que cumplieron estos hombres de Dios, sobretodo cuando consideramos el contexto en el que vivieron. Los apóstoles de Cristo fueron llamados para una tarea difícil en un momento difícil. La persecución a la que fueron sometidos y la resistencia que experimentaron, le añaden gran valor a su ministerio.
Por otra parte, el oficio de un apóstol tenía un carácter fundacional, porque ellos fueron instrumento para echar los cimientos de la iglesia cristiana. En la misma epístola, el apóstol Pablo decía que los miembros de la familia de Dios estaban: “edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo” (Efesios 2: 20).
Esto quiere decir que los apóstoles establecieron el fundamento de la iglesia, que es Cristo. Es importante esta distinción, porque es nuestro Señor Jesucristo y no los apóstoles, el fundamento de la iglesia (1 Corintios 3:11). Entonces ¿en qué sentido somos edificados sobre el fundamento de los apóstoles”? O ¿qué es el fundamento de los apóstoles?
El fundamento hace referencia a dos aspectos. Uno de ellos a su tarea evangelizadora para la fundación o fortalecimiento de las iglesias ya formadas (Hechos 8:14; 13:3). Y la segunda es a las enseñanzas que los apóstoles nos dejaron en los escritos del Nuevo Testamento. Lucas nos dice que los creyentes de la iglesia primitiva “…perseveraban en la doctrina de los apóstoles” (Hechos 2:43). Queriendo decir que ellos pusieron el fundamento de la iglesia en las enseñanzas que transmitían acerca de la persona, vida y ministerio de nuestro Señor Jesucristo. En una oportunidad Pablo reclama su autoridad apostólica para escribir departe de Dios diciendo: “Si alguno se cree profeta, o espiritual, reconozca que lo que os escribo son mandamientos del Señor” (1 Corintios 14:37).
Los apóstoles fueron autorizados e inspirados por el Espíritu Santo para escribir las Epístolas del Nuevo Testamento. Estas cartas contenían las verdades del Evangelio que luego circularon por toda Asia, Europa y el mundo entero.
Por lo tanto, a manera de resumen, debemos afirmar en armonía a las Escrituras, que el oficio apostólico fue un don que el Señor le concedió a la iglesia para establecer sus fundamentos. Estos hombres fueron un “regalo” de Dios y sus enseñanzas quedaron establecidas para la edificación de los creyentes de todas las épocas.
Damos gracias a Dios, no solo por el ministerio de estos hombres, sino también por la pasión con la que sirvieron por la causa del Evangelio. Un ejemplo que todos los creyentes debemos imitar.
Verdades tomadas de la Biblia para ayudar a los nuevos creyentes a caminar en la fe. - Rubén Valverde
1. Asiste a la iglesia
El creyente debe entender la importancia de asistir a su iglesia local para la adoración, el compañerismo y ser alimentado en la palabra de Dios. La biblia es muy enfática en este tema diciendo “no dejando de congregarse, como algunos tienen por costumbre”(Hebreos 10:25). Por eso, debes asistir a tu iglesia fielmente cada semana.
2. Lee la Biblia
La fe del creyente es edificada y fortalecida a través de la palabra de Dios. Somos limpiados (Juan 15:3), alumbrados (Salmos 119:105), liberados del engaño (Juan 8:32) y sobre todo somos renovados en nuestro entendimiento por la constante exposición de las Sagradas Escrituras. Por lo tanto, debes desarrollar el hábito de la lectura diaria de la Biblia.
3. Comparte tu fe
Antes de ascender al cielo, Jesús le dijo a sus discípulos “…Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” (Marcos 16:15). Estas palabras se constituyen en un mandato, a todos los creyentes en todas las épocas. El cristiano -desde su conversión- debe compartir su fe, predicando el evangelio y haciendo discípulos (Mateo 29:20).
4. Abandonar el pecado
El arrepentimiento, implica una decisión voluntaria de apartarnos del pecado y abandonar los malos caminos. En este sentido, cuando los fariseos trajeron a Jesús una mujer sorprendida en adulterio, Jesús la despidió diciendo “¿Ninguno te condenó? Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más” (Juan 8:10-11). Por eso debes distanciarte de los lugares, personas y de todo aquello que te exponga al pecado.
5. Busca un mentor
La figura de un mentor -puede ser tu pastor, un líder o quien te predicó el evangelio- es fundamental para guiar nuestros pasos. Los que nos preceden en la fe, pueden orientarnos en el entendimiento de las Escrituras; guiarnos; aconsejarnos y velar por nuestro crecimiento espiritual. Aunque siempre se necesita de un mentor, esto es de vital importancia al inicio de nuestra fe.
6. Encuentra amistades cristianas
El rey Salomón decía “El que anda con sabios, sabio será; Mas el que se junta con necios será quebrantado” (Proverbios 13:20). Los creyentes-sobretodo cuando recién nos convertimos- debemos rodearnos de personas que sean de testimonio y de una sana influencia en la fe cristiana.
7. Ora en privado
La vida devocional es importante para el caminar cristiano y en ese sentido la oración es una disciplina indispensable para nuestro desarrollo cristiano. Junto a la lectura diaria, la oración privada es un hábito que determina y contribuye al crecimiento espiritual. Ambas deben ser practicadas desde muy temprano en la fe (Mateo 6:1-6).
8. Sirve a Dios
La vida cristiana es una vida de servicio, entrega y sacrificio. Nuestro Señor fue un ejemplo de lo que es vivir sirviendo (Mateo 20:28). Cuando no éramos creyentes, servíamos al pecado (Romanos 6:6), pero ahora estamos llamados a servir a la justicia (Romanos 6:22). El creyente debe servir a Dios desde el momento de su conversión. Para el efecto, procura involucrarte en algún área de servicio disponible en tu iglesia.
9. No descuides tu testimonio
Como creyente debes entender la importancia de nuestro testimonio delante de los hombres. En la enseñanza del monte, Jesús le dijo a sus discípulos : “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mateo 5:16).
10. Ama a Dios
Lo más importante que nuestras vidas deben exhibir, es un amor genuino, constante y creciente por Dios. Jesús dijo que el mandamiento principal es amar “al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas” (Marcos 12:30).
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